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Principios Terapéuticos de la Equinoterapia |
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Las investigaciones han demostrado de muchas maneras que la equinoterapia produce cambios a nivel físico y psico-emocional. Entre los incontables beneficios podemos destacar tres principios fundamentales:
1. Transmisión del calor corporal del caballo: La temperatura del caballo puede alcanzar hasta los 38ºC.
* Distiende y relaja la musculatura. Se ha comprobado que el efecto relajante persiste hasta 6 horas después de una clase.
* Estimula la sensopercepción táctil
* Favorece el sistema circulatorio beneficiando la función fisiológica general de los órganos internos.
* Es un gran instrumento en el área psicoafectiva. Se piensa que éste mismo remite inconscientemente a las experiencias de calor y protección vividas en el seno materno. Se observan excelentes resultados aprovechando la hipoterapia para estimulación temprana.
2. Transmisión de sus impulsos rítmicos: Se transmiten desde el lomo del caballo hacia la cintura pelviana del jinete, y desde aquí hacia su columna vertebral, miembros superiores, inferiores y cabeza. Los impulsos rítmicos generan una cantidad de ajustes posturales necesarios para mantenerse estable que resultan un excelente estímulo de las reacciones de defensa, enderezamiento y equilibrio. De acuerdo al andar del animal (paso, trote, galope) los impulsos aumentan en frecuencia e intensidad, modificando la respuesta del jinete a los mismos.
En el área psicológica. La sensación de impulso hacia adelante y de avance y de cuidado del animal restablecen la confianza en el propio yo, lo que posibilita que el paciente experimente nuevas reacciones psicológicas en relación con el mismo y el entorno.
3. Transmisión de un patrón de locomoción equivalente al de la marcha humana:“El jinete camina sentado”. El andar a caballo nos permite trabajar con personas impedidas de caminar pero que a pesar de ello podrán desarrollar una buena estabilización de tronco y de la cabeza.
Durante la monta, el patrón de movimiento que el jinete recibe se graba en el cerebro y logra automatizarse con el tiempo, lo que responde a la regla de que el cerebro “nada sabe de músculos sino de movimientos”. Imaginemos lo que significa esto para alguien que ha pasado su vida sobre una silla de ruedas: es como si durante ese rato recibiera los mismos estímulos que produce el caminar, y algo se vuelva a activar en su cerebro. Cuando el paciente logra adaptarse al movimiento del caballo, siente que puede recuperar la confianza en si mismo y en su entorno.
Estos 3 principios tienen gran importancia en el área psicoafectiva y pedagógica porque desarrollan en el ser humano cualidades socio integrativas como la comunicación análoga (no verbal), el sentido de responsabilidad, la tolerancia y la paciencia, lo que promueve cada vez mas la integración de la equinoterapia al área educativa, especialmente en la educación especial.
Tomado del Libro de Edith Gross "EQUINOTERAPIA: LA REHABILITACION POR MEDIO DEL CABALLO".
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